Un apoyo internacional indudable y que varios países respalden la necesidad de un cambio de gobierno es uno de los logros más importantes del interinato en estos tres años. A lo interno, los escándalos de corrupción y el descontento por no lograr un cambio han diluido la esperanza opositora, aunque no la han desaparecido del todo

Desde aquel 23 de enero de 2019, cuando en una tarima en la Francisco de Miranda Juan Guaidó juró como presidente interino del país argumentando el artículo 233 de la Constitución y el desconocimiento de las elecciones presidenciales de 2018, han transcurrido tres años. Tiempo en el que se constituyó un gobierno interino cuyo logro principal, según coinciden analistas, ha sido el apoyo internacional a la causa opositora.

A lo interno, ese apoyo y las expectativas, aunque no han desaparecido, se han ido diluyendo. No solo por no haber logrado el objetivo que prometieron: un cambio de gobierno; sino además por los escándalos de corrupción y denuncias de mal manejo de los recursos en el exterior.

Tres años de aciertos y desaciertos

Para la politóloga Ana Milagros Parra, el 23 de enero de 2019 significó la presentación de una estrategia innovadora a través de la unificación de los partidos que permitió llevar el caso de Venezuela a la palestra internacional y logró estructurar una oposición fuera del país.

Sin embargo, Parra considera que con el transcurrir del tiempo, el gobierno interino ha perdido el propósito al no cumplir su objetivo. “Se concentraron en lo internacional, que es importante, pero se olvidaron de lo que está pasando en el país, se desconectaron de la gente”, señala Parra.

Y es que el apoyo internacional ha sido el mayor logro que presenta el gobierno interino en estos tres años al conseguir, como recuerda el analista Piero Trepiccione, alinear a más de 60 países, algo sin precedentes.

Trepiccione también destaca que Guaidó fue asociado por la gente como un joven que no estaba vinculado a los viejos liderazgos, por lo que pudo aglutinar, en su momento, el deseo de cambio de millones de venezolanos.

En tan solo tres meses, comenzó a surgir la duda entre los opositores de si la nueva estrategia de un gobierno interino lograría un cambio político. El primer tropiezo del interinato fue el frustrado ingreso de la ayuda humanitaria el 23 de febrero de 2019.

Un “la ayuda humanitaria entra porque sí”, palideció tras un gran concierto en la frontera entre Colombia y Venezuela. Enfrentamientos en los puentes que conectan ambos países en el estado Táchira, la quema de unos camiones con parte de esa ayuda y el cierre de la frontera fue el resumen de aquella jornada que luego generaría otro tipo de ruido: el de los recursos económicos destinados a ese fin y su manejo por parte del gobierno interino.

El 30 de abril de 2019 es otro de los “lunares” del gobierno interino. Un levantamiento militar que tres años después sigue generando más preguntas que respuestas y que para opositores como Henrique Capriles marcaron el “fin del interinato”. Una acción que trató de ser explicada por varios dirigentes como un guión de una película sobre conspiraciones y que, en la realidad, dejó a cientos de militares entre embajadas en el país y en el exilio, y a uno de los dirigentes más importantes de la oposición, Leopoldo López, solicitando resguardo en la embajada de España en Caracas.


Hay una tarea pendiente que es replantear la estrategia opositora

Luis Vicente León

No fue la única acción que sigue generando dudas alrededor del interinato. En 2020, en plena pandemia, ocurrió la llamada “Operación Gedeón” cuyo manejo fue considerado como errático y poco claro por muchos analistas y opositores. El 3 de mayo de 2020, un primer grupo de venezolanos entre civiles y militares, habrían llegado desde Colombia, a las costas de La Guaira con la supuesta intención de detener a Nicolás Maduro bajo el argumento de que éste es solicitado por la justicia de Estados Unidos. Otro grupo ingresó, también vía marítima, por las costas de Aragua.

El hecho produjo la muerte de ocho persona, hasta hora, sin identificar, así como varios detenidos entre ellos, dos exboinas verdes norteamericanos y uno de los hijos del fallecido ex ministro de la defensa, Raúl Isaías Baduel.

Parra señala que esos desaciertos y la falta de transparencia han afectado la confianza en el interinato y aumentado la desconexión con la gente, así como también la falta de organización en términos de estrategia. Ejemplo de ello son los casos de Monómeros y la Fundación Simón Bolívar, en los que se ha denunciado el mal manejo de estas instancias e incluso, sobre Monómeros pesa una medida de protección por parte de la Superintendencia de Sociedades de Colombia. Ambos hechos han sembrado dudas alrededor del gobierno interino y el distanciamiento que muchos colaboradores.

El caso más sonado, es el de Julio Borges, que incluso solicitó poner fin al gobierno interino a raíz de lo sucedido con Monómeros.

“Con el paso de los meses y años se fueron estas enormes expectativas ya que no lograron ser llevadas a algo concreto a lo interno”, dice Trepiccione, y agrega que las sanciones, movimientos diplomáticos y la presión internacional no han logrado un cambio político.

“Tenemos a un Juan Guaidó asociado a grandes expectativas que se han diluido. Apoyos que se han dispersado, dejando a una oposición dividida y cuyos niveles de apoyo han descendido”, sostiene el analista.

El panorama internacional

Es un hecho que, tal y como coinciden los analistas, uno de los mayores aciertos del gobierno interino es el trabajo fronteras fuera del país. Lograr el reconocimiento de 60 países y con ello, el desconocimiento al gobierno de Nicolás Maduro, es una carta que le ha permitido a la oposición poder contar con cierto margen de maniobra para negociar con quien ostenta el poder de facto dentro de Venezuela.

Sin embargo, este acierto también ha comenzado a sufrir los estragos del tiempo.
Argentina, Ecuador y Bolivia retiraron las credenciales a los representantes diplomáticos designados por Juan Guaidó luego de los cambios de gobiernos en esos países. Panamá también decidió retirar las credenciales.

A eso se le suma la renuncia de otros representantes diplomáticos como Vanessa Neumann en Reino Unido; Guarequena Gutiérrez en Chile (sustituida por Carlos Millán); María Alejandra Aristeguieta en Suiza o Tamara Sujú en República Checa. De esas, Reino Unido, Suiza y República Checa siguen vacantes.

No obstante, el gobierno liderado por Juan Guaidó ha sabido manejarse y lograr mantener el reconocimiento de Reino Unido y con este reconocimiento el control temporal del oro en el Banco Central de Londres hasta que la justicia británica emita su fallo definitivo.

El gobierno interino también ha enfrentado la renuncia de otros funcionarios, la más reciente, la de Julio Borges quien era el Comisionado para Relaciones Exteriores. Ivan Simonovis hizo lo propio al dejar su cargo como Comisionado especial para la seguridad e inteligencia. José Ignacio Hernández renunció a su cargo como Procurador Especial y Ricardo Haussman dejó el cargo de representante ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”: ¿la promesa incumplida o el primer error del interinato?


Se concentraron en lo internacional, que es importante, pero se olvidaron de lo que está pasando en el país

Ana Milagros Parra

El analista Luis Vicente León coincide con Parra y Trepiccione en cuanto al trabajo importante que se ha hecho a nivel internacional. “En ese plano, Guaidó ha tenido la acción más relevante. Ha logrado mantener en estos tres años el apoyo de Estados Unidos, Colombia y Brasil aún y cuando no se ha logrado el objetivo inicial, lo cual habla de un trabajo de lobby internacional importante y fuerte”, dice León.

También destaca que el gobierno interino logró fortalecer la imagen de la necesidad de un cambio político a nivel internacional y eso lo califica como un trabajo exitoso por parte del gobierno interino. Sin embargo, aparecen los “peros” inevitables cuando de hacer balances se trata.

La promesa de un cambio y la generación de expectativas no cumplidas resumidas en un eslogan que marcó el 2019 y buena parte del 2020: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres, es uno de los “peros” más importantes.

Una triada que se fue debilitando en el tiempo hasta el punto que la misma dirigencia opositora la borró del discurso.

Según León, menos de una cuarta parte de la población cree que la oposición y Guaidó pueden producir un cambio de gobierno en los próximos doce meses. Reconoce que la dirigencia opositora ha luchado contra el poder y que eso no ha sido tan simple.

“Provocar ese proceso de cambio fue una promesa pero el resultado final es que al no lograrlo rompes las expectativas y la capacidad de conexión entre el líder y la masa y surge otro deseo de cambio no solo hacia Maduro sino también hacia la oposición”, indica León.

Para él, uno de los errores en estos tres años ha sido no entender la necesidad de cambios hacia el interior (de la oposición). Cambios en la propuesta, en la forma y en la estructura. “Allí hay una tarea pendiente que es replantear la estrategia opositora”, agrega. Ese es para León, el “gran planteamiento” del 2022 para la oposición.


Tenemos a un Juan Guaidó asociado a grandes expectativas que se han diluido

Piero Trepiccione

Vale recordar que la oposición acaba de pasar por un nuevo obstáculo en su muy frágil unidad. El mantener o no un año más el interinato. El tema avivó las diferencias de varias organizaciones políticas sobre todo, dentro del llamado G4.

Como era de esperarse, Voluntad Popular cerró filas con el interinato. Sin embargo, Acción Democrática, aunque apoyó al final, ha mantenido una posición ambigua al igual que Un Nuevo Tiempo. En el caso de Primero Justicia se evidenció que las diferencias también están dentro de la organización. Al final, apoyaron la extensión del interinato pero exigiendo algunos cambios en el Estatuto de la Transición que rige al gobierno encargado.

En cuanto a los partidos llamados minoritarios, Encuentro Ciudadano y La Causa R también optaron por apoyar a Guaidó mientras que Vente retiró su apoyo definitivo al gobierno interino.

A nivel internacional considera que se puede mantener el respaldo a Guaidó como representante pero señala que esa misma comunidad internacional quiere algo más amplio que incluya el proceso de negociación, suspendido por el gobierno de Maduro a raíz de la extradición de Alex Saab, y la participación electoral.

“La propuesta de negociación y participación electoral que vimos en Barinas nos habla de la necesidad de esa readaptación. Creo que allí estará su gran reto”, dice.

Aunque el balance no parece tan positivo, gran parte de la dirigencia opositora sigue apostando a prolongar el gobierno interino y la Asamblea Nacional electa en 2015, por lo menos un año más. Una decisión que responde, en parte, a una estrategia para mantener los activos de la República en el exterior fuera del alcance del gobierno de Maduro.

Parte de los retos en este 2022 será reconstruir a la unidad opositora de cara a la elección presidencial de 2024. En ese camino habrá varias paradas. Una de ellas, la posibilidad de activar el revocatorio. Otra, se centrará en la estrategia a seguir en caso de que se reactive el proceso de negociación en México.

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