La guerra en el ciberespacio está en marcha

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CIENCIA Y LETRAS


Por: Paulino Betancourt

En 1984, una película de ciencia ficción arrasó en la taquilla. Un organismo cibernético es enviado atrás en el tiempo para buscar y matar a la madre de un héroe de guerra, evitando su posterior nacimiento. El cyborg escanea la página de una guía telefónica y comienza a desaparecer metódicamente a todas las mujeres llamadas Sarah Connor. Si Terminator estuviera ambientado en el mundo actual, la película habría terminado a los cinco minutos. La Sarah Connor correcta habría sido identificada con nada más que el apellido y su número de cédula. La guerra contra las máquinas habría terminado antes de que comenzara y nadie se habría dado cuenta. Tampoco sería necesario un cyborg hoy en día. Sarah Connor probablemente tendría un celular con soporte lógico (firmware) desactualizado, usa WiFi no encriptado o utiliza sistemas operativos obsoletos y vulnerables.

En estos días, la guerra se lleva a cabo en tierra, mar, aire, espacio exterior y, ahora, en el quinto campo de batalla: el ciberespacio. Estas guerras informáticas se dan con la ayuda de computadoras y redes digitales con el objeto de dañar los sistemas informáticos de un país, empresa o persona.

Lo más alarmante de la guerra cibernética, es cuán específicamente dirigida puede llegar a ser. Por ejemplo, el año pasado una importante empresa de oleoductos, Colonial Pipeline, pagó a piratas informáticos afiliados a un grupo de ciberdelincuencia (conocido como DarkSide), un rescate de 4,4 millones de dólares para recuperar el control de su sistema.

El aumento de la incertidumbre y la duda en torno a la ciberseguridad han llevado a un mundo en el que es difícil saber si un fallo en el sistema ocurre por un accidente o un ataque informático. Además, estas son guerras asimétricas donde los “combatientes cibernéticos” pueden encontrar y explotar pequeños agujeros en las defensas de los sistemas digitales.

Estos hackers dirigen con frecuencia sus ataques contra los sistemas de control industrial, las redes de transporte y los proveedores de servicios, valiéndose de una infraestructura desactualizada, sin mantenimiento y con personal poco capacitado. Pero lo peor podría ser la manipulación de la opinión pública, utilizando herramientas digitales con publicidad dirigida y ediciones manipuladas de material audiovisual como grabaciones y videos, que se pueden hacer de manera realista a través de inteligencia artificial.

Este tema lo traigo a colación por las recientes noticias sobre la acumulación de fuerzas rusas a lo largo de la frontera de 1.070 km entre Bielorrusia y Ucrania, siendo una manifestación del vivo interés de Rusia por controlar la región. Rusia anexó a Crimea en el 2014 y ahora su presidente, Vladimir Putin, parece tener la intención de poner a Ucrania bajo la influencia de Rusia, negándole una relación más cercana con la OTAN.

Por su parte, Ucrania ha realizado denuncias públicas en las que acusa a Rusia de estar en guerra con Kiev, no en una guerra convencional con misiles, sino cibernética. Indican que Rusia ha estado librando esta lucha desde al menos 2014, interfiriendo en las elecciones ucranianas, atacando su red eléctrica, alterando los sitios web del gobierno y difundiendo desinformación.

Estratégicamente, las operaciones cibernéticas rusas estarían diseñadas para socavar al gobierno ucraniano y las organizaciones del sector privado. Tácticamente, las operaciones tendrían como objetivo influir, asustar y someter a la población. Aunque no descartan que pueda ser el presagio de una invasión militar. Es probable que estas operaciones perturben aún más el entorno político de Ucrania, es decir, su gobierno e instituciones, así como a las personas y organizaciones que dependen de ella.

En este sentido, recientemente Microsoft detectó un virus malicioso (malware) de borrado de datos en los sistemas informáticos del gobierno ucraniano. De haberse activado el malware, se habrían destruido los registros de 70 sitios web gubernamentales, interrumpiendo los servicios en línea y evitando así que el gobierno se comunicara con sus ciudadanos. Ucrania acusó a Moscú como autor del ataque y atribuyó el software diseñado para destruir datos a piratas informáticos rusos.

La presencia del malware marcó una escalada del comportamiento hostil hacia Ucrania en el ciberespacio. Rusia rechazó las acusaciones e indicó que no había evidencia de que estuviera detrás del ataque. Durante conflictos militares anteriores, los ucranianos dijeron que el ejército ruso empleó capacidades cibernéticas para bloquear las comunicaciones satelitales, celulares y de radio en el país.

Sean ciertas o no las acusaciones, lo cierto es que la guerra en el ciberespacio está en marcha en todo el mundo y se desarrolla con mucha intensidad.


PAULINO BETANCOURT | @p_betanco

Investigador, profesor de la Universidad Central de Venezuela, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat

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