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sábado, 13 agosto, 2022

La economía informal en la Venezuela de Maduro

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Por Rogelio Guevara Cantillo.

@rogeliogc4 

Latinoamérica presentó un aproximado de 140 millones de personas en la  economía informal según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el año 2018. Esta organización con sede en Ginebra fue fundada en 1919 y forma parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Es dirigida por un gobierno tripartito de Estados, empleadores y trabajadores. En el caso venezolano, desde hace años con la llegada del socialismo a Venezuela no se respeta la institucionalidad de la tripartita. Las cifras en el caso de Venezuela, no son del todo claras por la opacidad del Ministerio del Trabajo o entes como el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Las cifras que publican, para nadie es un secreto, esconden la realidad y a su vez ocultan el verdadero subempleo: cuando una persona formada y especializada en cierto ramo como por ejemplo la ingeniería, derecho o administración, debe buscar trabajos que le sean más rentables fuera de su ámbito de formación.

Uno de los puntos que llaman la atención en la realidad venezolana, es como puedes apreciar el rápido ascenso de personas en cargos gerenciales y de dirección, no tanto por su capacidad gerencial, experiencia o estudios de postgrados, si no que sus superiores han partido de Venezuela por culpa de la crisis económica generada por Nicolás Maduro y el modelo socialista, personas capacitadas con postgrados que han tenido que partir a países como Panamá, Colombia, Chile, España, Perú o Estados Unidos de América por citar algunos destinos y que se encuentran allá laborando en otras áreas diferentes a su formación académica. Y unos cuantos que han corrido con la suerte de estar fuera de Venezuela pero desempeñándose para las áreas en las que estudiaron formalmente. Con la grave crisis económica y humanitaria que padece Venezuela, muchos empleados privados y públicos que en el pasado tenían un empleo formal, hoy en día forman parte de los trabajadores informales.

En el caso de los que siempre laboraban en el sector privado, cuentan o tienen que contar hoy en día con al menos 2 o 3 trabajos. Ya un solo trabajo, como tradicionalmente se manejaba, para mantener sus gastos personales o familiares no es suficiente. Muchos trabajadores acostumbrados al sector privado además de su empleo formal, recurren a otras labores de su área como por ejemplo los abogados o contadores.

Los venezolanos han tenido que recurrir a otras fuentes de ingresos, como comercio informal, vendiendo productos que hace unos meses o años ni se imaginaron que venderían o comercializando para otros en modalidad de comisión (por ejemplo automóviles, motos, inmuebles, muebles, alimentos básicos y mucho más), así como vendiendo sus propios activos. En el caso de los empleados públicos, son muchos los que tienen que recurrir a prácticas similares. Muchos se mantienen en las nóminas del Estado porque tristemente dependen de las famosas cajas de CLAP o bolsas de alimentos, que millones hemos sido testigos de su repartición en innumerables entes del Estado y de algún bono especial por su “solidaridad” y apoyo al heredero del comandante eterno, Nicolás Maduro.

Las estadísticas en Venezuela en este sentido carecen de seriedad, igualmente siempre son presentadas con atrasos y podemos citar también el caso del Banco Central de Venezuela (BCV), que hace solo semanas atrás esbozó algunas estadísticas, como la del producto interno bruto (PIB) y la de la hiperinflación que mantenía ocultas, cifras muy vergonzosas.

Una de las causas de la existencia de la economía informal es la baja capacidad de la economía para absorber toda la oferta de trabajo causada por diferentes variables que obligan a las empresas a no expandir sus operaciones lo que disminuye la demanda por trabajadores.

En los últimos 6 años esta incapacidad empresarial es culpa de las políticas de destrucción por parte de Miraflores. Hoy en día florecen algunos sistemas empresariales privados pero de dudosa procedencia, como por ejemplo en el sector de alimentos, que no son las tradicionales empresas que por décadas hemos reconocido y respetado los venezolanos.

También existen un puñado de nuevas empresas que importan diversos productos de nuevos mercados ligados a los intereses económicos de la nueva casta empresarial “socialista” procedentes de países como China o Turquía, en el caso del país turco, mercados que hasta hace unos años no eran reconocidos o tradicionales en el país, colocando en los anaqueles criollos productos de tipo alimenticios o de higiene personal.

La economía informal que comprende las empresas informales y el empleo informal es un medio económico de subsistencia. Es un sector de baja inversión tanto en capital como en lo intelectual. A pesar de esto, en el caso particular de Venezuela, se puede ver que muchos técnicos y profesionales lamentablemente pasan a engrosar las filas de este mercado porque les es más rentable para subsistir en lo personal y sobre todo en el ámbito familiar y más si cuentan con hijos. 

La informalidad se presenta en distintos tipos de mercados, tales son los casos del comercio, industria, agrícola, doméstico y a su vez esta integrado por personas de diferentes edades y de locaciones, tanto urbanas como rurales. Llama la atención en la informalidad, el éxodo de personas de ciudades como Valencia, Maracaibo, Maracay, Barquisimeto, Ciudad Bolívar entre otras en el mercado laboral de Caracas, hecho que se presenta para lograr sobrevivir a la catástrofe que sufren los ciudadanos del interior del país.

La medición de los niveles de economía informal a resultado difícil tanto para los Estados y entes internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por las diferentes concepciones, definiciones y metodología entre países. Así mismo en muchas ocasiones, variados emprendimientos iniciaron como ideas y proyectos “informales”, aunque la realidad es que del mercado de la economía informal son muy pocos y contados los casos en que las mismas evolucionan a empresas o entran a la economía formal, hecho que de darse seria positivo para la economía venezolana sobre todo ante la adversidad en la inversión y/o emprendimiento. 

Uno de los aspectos negativos de la economía informal es que quienes laboran en el mismo están al margen de toda protección jurídica tanto presente como futura. Salvo algunas modificaciones legales que ha impulsado el gobierno nacional, hasta hace poco estando en la economía informal un trabajador no podía cotizar y hacer sus aportes correspondientes a organismos como el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) y el Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (Banavih) por citarles dos ejemplos. En la economía informal se presenta el hecho que muchas personas que laboran en ella son empleados de patronos informales que no contribuyen con el Estado con los 

aportes a los organismos de seguridad social, vivienda, paro forzoso, entes tributarios y laborales así como la ausencia en muchos casos de contratos laborales. Con esto, por ejemplo, muchas transacciones informales se manejan en divisas, en especial dólares de los Estados Unidos de América, transacciones que no generan tributo al Estado y que pasan a formar parte de una economía obscura o sumergida. 

Hace unos meses, existía un nivel de desabastecimiento y escasez en muchos productos de la canasta básica y otros, cosa que se ha ido subsanando a pesar de las distorsiones económicas generadas por el desastre socialista. Hoy abundan opciones como los famosos “bodegones” que pululan en las principales urbes de Venezuela y como es sabido por muchos, obviando permisos legales y sanitarios. Variados productos se pueden conseguir en diferentes puntos de las ciudades en los mercados informales, pero con precios superiores a los fijados por la ley, acto que representa una violación al ordenamiento jurídico en la materia, que a pesar de estar en ley, prácticamente por la crisis social y en especial humanitaria del país, pocos respetan.

Al respecto el Estado ha hecho prácticamente nada o poco, por lo que muchos venezolanos se preguntan si el Estado forma parte tras bambalinas de esta modalidad. El grave problema de la economía informal es la cantidad creciente de personas profesionales que se suman a la misma. Lo más triste es el nivel de subempleo oculto en esta actividad.

El Estado debería mejorar las condiciones de manera integral para que avancen los empleadores en Venezuela ya que en los últimos veinte años el número de empresas privadas se ha ido reduciendo considerablemente, solo sobreviven una que otra y vemos con suspicacia como de la noche a la mañana, empresas privadas sin mucha experiencia o reputación de sus accionistas han amasado grandes capitales. ¿Cómo los habrán formado en tan poco tiempo? Muchos sabemos la respuesta y esta apunta a personas que han ocupado grandes cargos en el Estado Socialista en los últimos años. 

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