Guerra y Paz

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Por: Gloria Cuenca

Ver la locura humana —y planetaria— es algo que en mi larga vida nunca sospeché que me tocaría mirar, y que lo llegaría a contemplar de manera clara como en este momento. Se declara una guerra y se invade a un país soberano, gracias a la torpeza mental de quien rige los destinos de Rusia.

Tomo prestado el título del libro, al gran autor León Tolstoi, pues de eso se trata. Aquel una novela, esta una guerra violenta. La necesidad de expandirse y violentar la soberanía de un país, por encima de todos los derechos, queda en evidencia en estos terribles días de la guerra de Rusia contra la martirizada Ucrania. Observar los hechos, escuchar la voz de protesta desde las múltiples ciudades rusas, mirar la acción de una parte del pueblo ruso y de múltiples países en contra de la barbarie, exponiendo su vida y su libertad, son situaciones que nos ponen en un estado de alarma general. ¿Qué se ha creído este? ¿Que el mundo tiene que rendirse a sus pies? Bastante equivocado está. El mundo del 2022 no es el del fin de la II Guerra Mundial (1945) La situación ha cambiado de manera absoluta.

Si bien los organismos internacionales, no actúan de la misma manera, son lentos. Hay algunas instituciones en poder de quienes creen ser dueños de la verdad. La opinión pública del planeta sabe quién es el responsable de atropellar a un pueblo libre y poner en peligro la paz mundial (Gracias a la libertad de expresión e información, se conoce parte de la realidad). Lejos están los años cuando alguien se creía —o aspiraba a ser— el dueño y señor del planeta, por fortuna, eso desapareció hace tiempo. Esa opinión mundial ha actuado a favor de la Paz y de Ucrania, con celeridad, ante los desmanes del ataque ruso.

Sale a relucir el antiguo pensamiento totalitario, autoritario y pervertido que expone ante la civilización su acción retrograda y cargada de ignorancia, sin rasgos de la cultura actual. La barbarie, pues. En efecto, considerarse con derecho sobre países, vecinos o no, denota una falta absoluta de civilización y cultura, además de un desconocimiento total de las nuevas perspectivas éticas, jurídicas, políticas y sociales que rigen al mundo. Esto no debería extrañarnos, siguen limitando las libertades fundamentales de expresión, prensa, información y opinión. Continúan bastante aislados como en la época de su añorado telón de acero. ¿Cómo saber de la gran evolución que ha tenido el planeta si están aislados y con una importante censura de prensa?

Sin embargo, el mundo entero se transformó —no importa que ellos no lo sepan— y una buena parte se debe a la tecnología de la información y la comunicación. Ellos algo saben, aun cuando no estén a la vanguardia. Un régimen personalista, autoritario y, nuevamente, con pretensiones totalitarias, no conduce a la democratización de la información y de la comunicación como debería ser.

El resto de la Tierra se conmueve y se enfrenta de todas las maneras posibles a las intenciones totalitarias del oso, como se le suele llamar coloquialmente. No se trata de cualquier cosa, los países europeos se dan cuenta de los peligros presentes cuando quien está al mando es un solitario y autoritario ser, cuya alma plena de resentimientos  explota de esa manera, vaya usted a saber por qué.

Un personaje extraño de quien conocemos sus andanzas por la KGB, en el terrible y oscuro pasado de la Unión Soviética. Pretende someter a buena parte del mundo a sus caprichos y se atreve a amenazar a países como Suecia y Finlandia. Hasta la tranquila y neutral Suiza actúa a favor de la Paz.

Con orgullo, fervor y amor, observamos a los deportistas del planeta, siguiendo el mandato de paz y armonía que ellos mismos expresan. La acción deportiva, consecuencia de un proceso que estimula serenidad y pasión, aspira a lograr que los juegos, seguidos en toda la Tierra, transcurran en el ambiente adecuado. Imprescindible la armonía para que disfrutemos de nuestro entretenimiento y diversión. La movilización universal que se produce nos hace ser optimistas: ucranianos, no están solos. Los verdaderos amantes de la Paz y la Solidaridad estamos con ustedes.

GLORIA CUENCA | @editorialgloria

Escritora, periodista y profesora titular jubilada de la Universidad Central de Venezuela

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