Día de la mujer: 112 años luchando por reivindicaciones laborales

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Por: Angeyeimar Gil

Clara Zetkin ideó el Día Internacional de la mujer trabajadora y lo presentó en el Congreso Internacional de mujeres socialistas en 1910. Su propuesta fue establecer el 8 de marzo como día en homenaje a las mujeres que llevaron adelante las primeras acciones de mujeres trabajadoras organizadas contra la explotación capitalista.

Es este origen el que le da un valor especial e impregna al 8 de marzo de lucha y de reivindicación del trabajo de las mujeres. Es un día para conmemorar la incorporación de las mujeres en la producción, en el mercado laboral, en el aporte al crecimiento económico de los países.

Pero esta incorporación se ha dado en la historia con base en la desigualdad, la valoración diferenciada y disminuida del aporte de la mujer al trabajo. De allí, que cada 8 de marzo las mujeres deban exigir mejores condiciones laborales, igualdad en los salarios y disminución de la triple carga que le ha correspondido cumplir por la división natural del trabajo, su responsabilidad reproductiva y la asignación social cómo cuidadoras.

Entonces, las mujeres trabajan en el mercado laboral manual e intelectualmente, pero también les ha sido impuesto un trabajo invisibilizado y privado, de cuidado y atención de los niños, niñas y adolescentes en sus familias, el cuidado de las personas de la tercera edad, de quienes enferman, y el cuidado y atención de los hombres de esas familias.

La cultura en la que crecen las mujeres es patriarcal. Está marcada por una idea de que la mujer está para cuidar, que es responsable natural de labores del hogar, un trabajo que aporta a la reproducción social de la mano de obra, pero que no es reconocido ni pagado como tal. Pero, adicionalmente, tiene que incorporarse en labores fuera del ámbito de lo privado para aportar económicamente y lograr que sus familias sobrevivan, en una sociedad en la que los salarios no garantizan la reproducción mínima de la vida.

El mismo sistema capitalista ha intentado restarle el valor reivindicativo al 8 de marzo, de lucha por la igualdad, por condiciones laborales dignas, por salarios justos, reconocimiento social de la triple carga y por disminución de la discriminación que han vivido las mujeres por el hecho de ser mujeres. Nos corresponde hoy retomar esa visión y ese carácter de lucha que le asignaron hace 112 años las mujeres socialistas al 8 de marzo.

La mujer trabajadora venezolana

En Venezuela, en particular, la situación de la mujer trabajadora es cada día más compleja. La pauperización de la vida, las condiciones laborales y la desaparición del salario mínimo como ingresos que permita el mínimo de reproducción de la fuerza de trabajo, ha generado que las mujeres trabajadoras vivan las peores condiciones en la historia contemporánea.

Nos referimos a que la mujer trabajadora venezolana debe enfrentarse a las mismas desigualdades que se enfrentan el resto de las mujeres en el mundo, pero con un salario que no le permite ni siquiera mantenerse a sí misma con vida y mucho menos mantener a su familia. Nos referimos a una realidad que obliga a las mujeres a trabajos considerados como esclavitud moderna, tal como vemos en el aumento de estadísticas de mujeres venezolanas involucradas en redes de trata, víctimas de la explotación laboral y la explotación sexual, tanto como a niñas, adolescentes y mujeres víctimas del abuso sexual o de la transacción sexual por alimentos o por dinero.

Otra arista de la situación de vulnerabilidad de la mujer venezolana en el marco del trabajo, tiene que ver con las condiciones socioeconómicas que fuerzan a la mujer a migrar en condiciones de ilegalidad, de riesgo y de exposición a las peores formas de violencia. Adicionalmente, las mujeres están constantemente expuestas a violencias basadas en género que aumentan las cifras de víctimas cada mes.

Estás realidades, que afectan a las mujeres como colectivo, obligan a estar más unidas, hacer causa común en la lucha por sus derechos humanos más elementales y seguir reivindicando el 8 de marzo como un día de lucha social por conquistar condiciones dignas de trabajo, erradicación de la brecha laboral en relación con los hombres y reconocimiento de la triple carga. Por un 8 de marzo de organización, participación y lucha de las mujeres.


ANGEYEIMAR GIL | @angeyeimar_gil

Docente de la Escuela de Trabajo Social de la UCV. Trabaja como investigadora en la Red por los Derechos Humanos de los Niños, Niñas y Adolescentes (Redhnna)

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