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domingo, 26 mayo, 2024

ABRAN PASO. Después de un año del inicio de las protestas ciudadanas.

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Estrenamos este espacio de opinión conmemorando el ciclo de protestas que se desarrolló entre el 1 de abril y el 30 de julio del 2017 en Venezuela.

Cuatro meses intensos de resistencia ciudadana sorprendieron al país y a la comunidad internacional por su fuerza, su persistencia en el tiempo, su carácter multitudinario, como medio de expresión de los malestares sociales y del reclamo ciudadano ante el ejercicio autoritario del poder; por su significado histórico y,  -por qué no destacarlo también-, por el temple y coraje demostrados por los miles de ciudadanos que se manifestaron durante este ciclo.

Para la historia del país que está por escribirse es muy importante mantener viva la memoria de estas protestas, primero que todo, por las razones que las originaron, por lo que significaron y aportaron, por las víctimas de la feroz violencia de Estado y sus familiares, por la crisis social y política que visibilizaron ante la comunidad internacional.

Razones que originaron las protestas: Recordemos que en medio de una profunda crisis social, económica y política, el TSJ emitió el 28 de marzo del 2017 las sentencias 155 y 156 con las cuales pretendió disolver la Asamblea Nacional despojándola de sus funciones y de la inmunidad parlamentaria, e intentó otorgarle al Presidente de la República poderes excepcionales –y al propio tribunal-, por encima de la Constitución y las leyes. Este hecho fue el detonante que avivó la indignación de gran parte de la sociedad venezolana, fruto del profundo malestar que se venía gestando desde la suspensión de la solicitud del referéndum revocatorio y el aplazamiento de las elecciones regionales. Esta arremetida autoritaria hizo que estallara el ciclo de protestas ciudadanas que durante cuatro meses tuvo en suspenso la vida social y política del país.

Las protestas como medio para visibilizar las dramáticas condiciones de vida de los venezolanos, para expresar el descontento, exigir una vida digna y la restitución de la democracia: Las injusticias sociales y el irrespeto a la voluntad de las mayorías al suspender el orden constitucional alimentaron la rebelión ciudadana presente en las calles del país. La protesta constituyó un medio fundamental para la expresión de un hondo ¡Basta ya! proveniente del alma del pueblo. Es importante destacar aquí que las manifestaciones se caracterizaron por ser predominantemente pacíficas, revelando la fuerza de la razón moral y cívica con un gran sentido de dignidad y convicción democrática, a pesar de la existencia de algunos grupos minoritarios que apostaron por la violencia sumándose a la lógica de la confrontación.

Violencia de Estado y control de las manifestaciones: No podemos olvidar nunca a las víctimas de la feroz violencia de Estado con la que se trató de controlar y acabar con las protestas durante esos cuatro meses. Tampoco debemos olvidar a las víctimas de otras violencias sucedidas durante las manifestaciones. Y decimos que no podemos ni debemos olvidar, no para luego ejercer venganza, si no para hacer justicia y reparación social cuando recuperemos la democracia. Los proyectos autoritarios, la violencia, los odios, venganzas y resentimientos enferman el alma de los pueblos y el corazón de las personas, llevándolas a su propia destrucción. Nunca es más esclavo un pueblo como cuando se rinde a estas pasiones. Por eso decimos, cada vez que podemos, que la libertad se libra en el corazón primero y luego en las calles.

Los nuevos actores sociales y movimientos ciudadanos surgidos durante el ciclo de protestas: DALE LETRA, LAS PILONERAS, BUSTV, EL LABORATORIO CIUDADANO DE NO VIOLENCIA ACTIVA, VENEZUELA SE LEVANTA, BILLETE ALZAO, CANTA EL PUEBLO llegaron como aire fresco para dotar de contenido a las protestas, de mensajes con crítica inteligente, usando los principios de la no violencia activa para alzar la voz ciudadana. Llegaron para quedarse pues estas iniciativas han seguido animando las protestas de diversos sectores, apostándole al diálogo social, a la organización y participación, a la articulación en red con el objetivo de fortalecer el tejido social y la convivencia democrática. Representan al país que resiste exigiendo respeto y democracia.

Protestar es un derecho y un deber en la Venezuela de hoy. Es un ejercicio y un medio de expresión y participación política imprescindible cuando el gobierno y/o el Estado son insensibles al reclamo ciudadano. Abran paso.

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