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martes, 16 agosto, 2022

Una historia de adversidad y superación: Franklin Mejías y su propósito inspirador

El joven caraqueño, de 22 años, se reencuentra con su ciudad natal tras un cambio radical en su cuerpo por una circunstancia que hace 11 años, asegura, le mostró su verdadero propósito de vida

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Caracas.- Franklin Mejías, un niño caraqueño del sector la Candelaria, no entendía lo que sucedía, pero sentía las energías, las miradas entre los médicos y sus padres, algo no estaba bien. Corría el año 2011 y tenía 12 años. Estaba en Florida (EE. UU.), en donde le diagnosticaron una meningitis bacteriana que le ocasionó una necrosis múltiple en sus cuatro extremidades. Los médicos lo intentaron, pero no tuvieron otra opción para que Franklin pudiera seguir con vida y tuvieron que amputar sus extremidades superiores e inferiores. De pronto, Franklin se quedó sin manos y sin piernas en un viaje que se suponía era motivo de celebración.    

11 años después de transitar un proceso de aceptación y de crecimiento integral, tras asumir un cambio radical en su cuerpo, Franklin, con sus prótesis de titanio, pasea de nuevo por las calles de Caracas. Ya no es el niño que se fue a Estados Unidos en un viaje de vacaciones. Es un joven caraqueño que, asegura, quiere compartir su historia de superación con todas las personas que lo vean y se interesen en saber más sobre su vida. Franklin está convencido de que su propósito es motivar e inspirar con su historia. 

«Mi vida cambió. Fue un momento bastante caótico, pero a partir de ahí nació un propósito de vida demasiado bello, maravilloso, que tengo hoy en día y yo lo considero un legado al que le he sumado logro tras logro», comenta Franklin en entrevista con El Pitazo.

Franklin Mejías se siente inspirado por autores como Ismael Cala y Tony Robbins, cuyas obras se centran en el crecimiento personal. Foto: Ronald Peña/El Pitazo.

El joven caraqueño, de 22 años, estudiante de negocios y liderazgo en Miami, supo de la inminencia de la amputación de sus extremidades cuando vio a su padre llorando en el hospital en el que se encontraba internado en Florida. Estuvo casi 16 días en coma, luego de múltiples operaciones. 

«Fue en ese momento cuando le dije a mi papá que no pasaría nada, que sería fuerte y que lucharía. Ahí fue cuando los médicos me dijeron cuál sería el plan a seguir, qué día me iban a amputar y todo lo que seguiría. Lo acepté, que es lo más importante. Desde pequeño he sido una persona de mucha fe y aunque otros no veían el potencial de lo que me estaba pasando, yo sí lo veía. Supe tener conciencia del momento, a pesar de todo».

Es ese proceso, esa realidad, que le tocó vivir desde muy joven, lo que Franklin plasmó en las 200 páginas de su primer libro titulado Más allá de mis manos (2017), en donde repasa las primeras metas que se planteó: poder caminar con prótesis y retornar a una escuela en un país que no conocía.

«Mi primera meta fue caminar, un proceso lento, algo que hay que llevar un día a la vez. Eso me permitió aprender a proponerme objetivos. Ese fue mi primer aprendizaje. Decir: estoy vivo, agradecido por cada día, por cada oportunidad, por cada sueño cumplido, doy gracias a Dios por mantenerme a salvo, con un propósito. Es algo que no todo el mundo lo hubiera tomado de la misma manera», resalta Franklin.

La idea de escribir un libro se le ocurrió a su padre. Franklin, quien dice ahora estar inspirado por autores como Ismael Cala y Tony Robbins, no tenía claro entonces cómo arrancar el proceso de escritura, por eso decidió escribir en su teléfono celular lo que sentía que era importante contar.     

«Momentos icónicos, como los que pasé en el hospital; empezar a caminar, ir a la escuela sin manos ni pies. Experiencias, anécdotas, opiniones, aprendizajes, todo lo que pasé, así fue como nació mi primer libro. Me di cuenta que la gente se iba a sentir mucho más inspirada, no solo por verme caminar con dos prótesis de titanio, sino cuando supieran que no fue fácil, que yo no me di por vencido, pese al dolor».

Conferencista y motivador 

Franklin, quien transmitió su testimonio de vida a estudiantes de varias universidades estadounidenses en los últimos años, sostiene que construir un propósito en la vida es aceptar el lugar en el que estás, saber de dónde vienes y tener claro hacia dónde quieres ir. Por eso, resalta, regresar a Venezuela siempre estuvo entre sus prioridades. En su memoria persistían los recuerdos del Ávila, de Bellas Artes, del Parque Los Caobos, de la avenida Francisco de Miranda, con su tránsito y sus semáforos.

Franklin estuvo en Petare el pasado domingo. En el populoso sector del este capitalino volvió a jugar chapita, como hace más de 11 años, y tuvo la oportunidad de compartir su testimonio de vida con niños de la comunidad. 

«El primer acercamiento en Petare fue algo espectacular. Ver la realidad de los niños de Petare y poder hablarles de mi experiencia fue algo que no tiene precio. Sé que impacté a los niños que me escucharon y sé que me van a recordar como el muchacho que los incentivó a hacer el bien y a perseguir sus sueños».

Franklin Mejías volvió a caminar por las calles de Caracas, su ciudad natal, luego de vivir durante 11 años en EE. UU. Foto: Ronald Peña/El Pitazo.

Franklin también se reencontró con amigos de su infancia en la Candelaria y con familiares luego de 11 años. «Es impresionante porque, como dicen, el tiempo no perdona. Somos adultos, pero nuestra infancia nos marca y nos forma».

Una historia premiada y otras 400 páginas  

Franklin no solo decidió escribir sobre su proceso de adaptación a una nueva realidad, una nueva vida, en Más allá de mis manos (2017), sino que se propuso transmitir en otras 400 páginas cómo vivir y ser feliz con lo que se tiene, una perspectiva que sintetizó con la llegada de la pandemia del COVID-19, en su segundo libro titulado Más allá de mis pasos, obra que tiene previsto bautizar en Caracas el jueves 23 de junio, con la proyección del documental que acompañó su primer título, una producción audiovisual que obtuvo cuatro Suncoast Emmys en 2018. 

«En 2018, lanzamos el documental y el equipo decidió postular a los premios. Cuando nos enteramos de que recibimos cuatro nominaciones supe que mi historia estaba en otra etapa. Decidimos hacer algo audiovisual para que la gente viera cómo es mi cotidianidad. Dios nos sorprendió y ganamos los cuatro premios. En ese momento decidí sacar el segundo libro que refleja otra perspectiva de mi vida: de cómo ya sin manos y sin pies he podido adaptarme y hacer todo lo que me he propuesto, desde lanzarme en paracaídas hasta correr maratones», explica el joven caraqueño.

Franklin asegura que usar prótesis de titanio es un hecho que no le impide hacer actividades tan comunes como bailar. Foto: Ronald Peña/El Pitazo.

El COVID-19 irrumpió en la vida de todos; sin embargo, Franklin, quien contrajo el virus y es firme en su postura de no vacunarse, resalta que más allá de sobrellevar el desafío de los confinamientos y el distanciamiento físico, la pandemia sirvió como tiempo de introspección para afinar los detalles de su segundo libro. 

«Al principio, tenía dudas de cómo iba a fluir, pero luego de escribir el primer capítulo todo fluyó. Me ayudó estar con mi familia: mi hermana, mi mamá y mi papá; compartir y agradecer, porque estábamos vivos en un momento en el que a muchos les tocó partir. El COVID-19 nos ha dejado un mensaje claro: no sabemos qué va a pasar el día de mañana», resaltó Franklin, quien señala que una de sus próximas metas es compartir su testimonio de vida por toda Latinoamérica. «Llevar mi mensaje de que si yo pude lograr lo que me propuse, todos lo pueden hacer también». 

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