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lunes, 4 julio, 2022

Mototaxistas caraqueños dependen de clientes fijos para tener ingresos diarios

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Caracas.- Hasta hace un par de años, cuando el Metro de Caracas colapsaba y los autobuses se hacían insuficientes, los mototaxistas eran la primera opción para los pasajeros en medio del caos. Ahora, ni siquiera con el sistema subterráneo cerrado a causa del apagón nacional, estos transportistas generan ingresos suficientes para alimentarse durante una semana.

Rony Canelón trabaja desde hace 10 años en una línea de mototaxis en Capitolio, en el centro de Caracas. Cuenta que hasta hace tres o cuatro años podía trabajar medio día y ganaba suficiente como para comprar alimentos que le alcanzaran para una semana. Desde que comenzó a escasear el efectivo, la demanda bajó y él depende, sobre todo, de clientes fijos que le pagan semanalmente y a los que puede trasladar, aunque no le cancelen inmediatamente.

Frente a la escasez de efectivo, los transportistas comenzaron a aceptar otras formas de pago como dólares y productos no perecederos | Foto: Ronald E. Peña

Él y sus compañeros de la línea recuerdan que tanto el jueves 7 como el lunes 25 de marzo, días en los que comenzaron las fallas eléctricas que afectarían al país entero, sí lograron hacer varias carreras; pero después de tres días sin puntos de ventas ni plataformas para realizar transferencias, las jornadas son días perdidos. Aun así, quedarse en casa no es una opción, con dos carreras que haga puede ganarse 10.000 bolívares que le alcanzan para un poco de queso.

Salir a trabajar para despejar la mente

Levy Martínez y Martín Graterol salieron de sus casas sabiendo que no tendrían mucho que hacer, pero prefieren eso que quedarse encerrados en casa. “Trabajo no hay. Aquí venimos a hablar, a echar vaina, a despejar la mente”. Ambos forman parte de una línea de la parroquia Candelaria y entre el lunes 25 y este miércoles no han hecho más de cuatro carreras. Levy, por ejemplo, ayer ganó apenas el equivalente a dos dólares por llevar a una persona hasta Altamira.


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Durante contingencias como las fallas del sistema eléctrico, Martín asegura que la gente quiere llegar a sus casas como sea, pero no tienen cómo pagar las carreras. Aunque la baja en la demanda no es algo nuevo, estima que desde que comenzó el año, sus ingresos se redujeron en 90%. Además, cada vez hay menos motorizados: de 12 que había en esa parada, ahora solo quedan 4 que deben sobrevivir con lo que logran hacer a diario, siempre esperando que las motos no se dañen, porque eso implicaría un gasto que no pueden cubrir. “Aunque ya ni siquiera se les da pela a las motos, porque no hay trabajo”, asegura Levy.

Muchos motorizados salieron de sus casas sabiendo que no tendrían trabajo, pero prefieren eso que quedarse encerrados | Foto: Ronald E. Peña

A Numa Colmenares tampoco le gusta quedarse en casa. Trabaja en una línea en Los Dos Caminos, pero no todos los días, solo cuando en la empresa privada en la que labora no tiene nada que hacer, como en estos días que los voceros de Nicolás Maduro decretaron como no laborales. En un día bueno puede ganar hasta 30.000 bolívares, con lo que puede comprar un pollo, dos kilos de harina de maíz y uno de arroz; pero durante el apagón, ha trabajado desde las siete de la mañana hasta las cuatro de la tarde y no ha hecho ninguna carrera.

Nuevas formas de pago

Frente a la falta de bolívares en efectivo, algunos mototaxistas comenzaron a aceptar dólares y productos no perecederos como harinas, pastas y aceites. Richard Cabezas forma parte de la Asociación Cooperativa de Mototaxis de Chacao y el lunes del apagón trasladó a alguien hasta el centro de Caracas que le pagó con dos kilos de pasta y un litro de aceite. Aunque no es tan común el pago con divisas, sí ha hecho algunas carreras por uno o dos dólares.

En esa parada, por estos días, pueden pasar hasta cinco horas esperando a un cliente, por eso dependen, sobre todo, de los clientes fijos.

En Petare, en la línea en la que trabaja Esteban Quintana, la carrera mínima cuesta 500 bolívares, por eso, para poder recibir divisas tiene que ser un traslado largo, a El Hatillo, por ejemplo, que cuesta alrededor de cinco dólares. Pero nunca han recibido alimentos a cambio de transporte, prefieren el efectivo, aunque haya poco trabajo. En medio de la contingencia eléctrica, Esteban estima un 30% de operatividad.

En un buen día, algunos pueden ganar hasta 30.000 bolívares, pero durante el apagón, no hacen más de tres carreras | Foto: Ronald E. Peña

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